

Materia y Cambio, la página web y, el producto de ésta y de su blog, la revista, es un esfuerzo por crear un espacio de libre expresión donde todas aquellas personas que lo deseen, puedan aportar su granito de arena para que esta sociedad en la que actualmente vivimos continúe avanzando. Somos conscientes de que no todos tenemos el mismo concepto de lo que significa avance e incluso, y aunque coincidamos en los objetivos, seguro que algunos de nosotros creemos que es mejor alcanzarlos por unos medios diferentes a los que otros podríamos elegir. Creemos firmemente que esto no es ningún problema, siempre y cuando aquellas personas que divergen, sean consecuentes con sus ideas y estén dispuestas a exponerlas abiertamente, así como a respetar el hecho de que otras personas puedan tener opiniones contrarias. Creemos que, en el combate, las personas pueden entenderse e incluso apreciarse siempre y cuando sean honestas y de principios netos y definidos.
Por lo tanto, para nosotros, el contenido de lo que se dice será siempre lo principal, mientras que otras cosas como las formas o la lengua en que se dice, secundario. Secundario o simplemente irrelevante, aunque bien es cierto que en determinadas ocasiones unas malas formas pueden dificultar que un buen contenido llegue a los demás. Desde la dirección y la redacción de Materia y Cambio, nos alejamos de la tendencia a demonizar a todas aquellas personas que divergen de la opinión pública dominante. Es más, no demonizamos a nadie que tenga el valor de levantar su voz contra aquello que considera injusto. Es más, no demonizamos a nadie, aunque realmente sea un demonio. Porque el demonio lo es por naturaleza, lo es objetivamente, responde a unas leyes, mientras que al demonizar estamos adjetivando, asignando valores subjetivos, despertando miedos irracionales, impidiendo el análisis. Y preferimos ver a los auténticos demonios tal cual son. Y honestamente, los peores demonios, analizados objetivamente, contextualizados socio-históricamente, no pasan de ser lagartijas. Supuestos gigantes que en realidad tienen pies de barro. Creemos que hay interés en que, a esa cosa que tenemos sobre los hombros, se le asigne, por mayor utilidad, un buen peinado. Demasiado a menudo, esas posiciones que impiden que nos comuniquemos y que podamos llegar a una síntesis, incluso combatiéndonos, son justificadas bajo banderas supuestamente progresistas, cuando realmente lo que pretenden es que el pueblo no se exprese en libertad y el control de la población. Nadie que realmente sea reaccionario se nos va a presentar como reaccionario. A lo largo de la historia de la humanidad encontramos que un caramelo envenenado se vende mejor con un envoltorio muy bonito. Incluso a veces, especialmente en los últimos tiempos, de tan bonito que se pretende hacer el envoltorio, este resulta, simplemente, ridículo y hasta produce vergüenza ajena.
Afrontamos la labor en Materia y Cambio apoyando y animando a todas aquellas personas que con alegría y optimismo, abriendo la mente y el corazón, estén dispuestos a ver con nuevos ojos, a apreciar lo excepcional en lo cotidiano. Este espacio es nuestro granito de arena, un vector que fomente el diálogo, la expresión de ideas y la creatividad, que una a los iguales en lugar de enfrentarlos entre sí. Es nuestro convencimiento que nos enriquecemos, crecemos y fortalecemos en la diversidad y en la confrontación de ideas mientras que lo rígido y monolítico, la crianza en invernaderos ideológicos es lo que nos debilita, mengua y empobrece.
